Sirva este mi espacio para compartir con vosotros unas reflexiones acerca de lo jodido que es hacerse mayor: cuando parece que nunca va a llegar va y llega.
Aceptas de buena gana llegar a los cuarenta. Te duele un poquito la espalda, se te ha caído el pelo, te ha salido tripita y tu actividad sexual se ciñe a momentos puntuales...etc. Paralelamente nuestro entornó más cercano, nuestros padres, hijos y hermanos, nos requieren. Está es otra señal. Sobre todo nuestros padres que son los que más nos ponen a prueba. Hemos vivido de ellos, les dijimos adiós y ahora llega el momento de devolverles todo lo que han hecho por nosotros. Su racionalidad está intacta, es terca pero sigue trabajando, sin embargo, nada en sus cuerpos funciona ya como antes. Vas de visita y sólo ves medicinas encima de la mesa. Las cosas comienzan a estar más sucias y desordenadas, las conversaciones son redundantes, señal de que la memoria comienza a resentirse y las manías se acentúan. Comienzan las visitas continuas al médico, a urgencias. Te haces usuario del hospital y de sus máquinas de café. Todo esto de manera repentina.
Hoy os toca a vosotras mis queridas hermanas por ello quería transmitirnos todo mi cariño y amor por que se lo que estáis sufriendo. Aceptar con actitud positiva todo lo que tenga que venir, por que a pesar de todo la vida vivida y la que queda por vivir, es maravillosa y como dice José Mujica ex presidente de Uruguay: la vida se te escapa minuto a minuto y no puedes ir al supermercado a comprar más. Luchen por ella y sobre todo denle contenido.
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