martes, 27 de septiembre de 2016

EL ANTICUMPLEAÑOS




Amigos míos:
Podría esperar a que me llegasen vuestros mensajes de felicitación, responderos con gratitud y afecto haciendo bromas sobre los achaques de tener cuarenta y tres. Pues va a ser que no. No he querido esperar a esta sucesión de digito-felicitaciones para ahorraros el tener que pensar y el medir todas vuestras palabras ya que para mí no va a tener ningún valor y por tanto no tendrán respuesta. Podéis seguir hoy con vuestras vidas como otro día cualquiera sin que tengáis la obligación de escribir grandes o pequeñas chorradas sobre un editor de texto. No os preocupéis por mí, los 364 días restantes me recuerdan que este puto día esta por llegar. Podéis vestirlo de lo que queráis: crisis de los cincuenta a los cuarenta o locura transitoria momentánea. No os esforcéis por querer agradarme con wasaps de librería totalmente enlatados y si queréis felicitarme hacerlo con una llamada o tocarme el telefonillo del portal y quizá me anime a contestaros en vez de escupiros.
Si después de esto alguno de vosotros quiere dejar de hablarme lo entenderé, pero si a pesar de todo lo que os desprecio todavía queréis felicitarme es que realmente no sois la escoria que yo pensaba que erais y sobre todo habéis leído esta carta hasta el final.
Gracias por todo vuestro afecto y perdonad el susto. Mi pasatiempo favorito es provocar y aprovecho cualquier cosa para ponerlo en práctica. Os quiero mucho a todos.

Feliz cumpleaños. 
Gorka

viernes, 30 de enero de 2015

DAVID EL CURRANTE

David se mata a trabajar. Tiene una caprichosa mujer y cuatro hijos que alimentar. Al igual que como muchos otros hombres con los que comparte profesión, ha de viajar muchísimo bregando en los trabajos esporádicos que le van saliendo. Sin mucha cultura general, David se dedica, entre otras cosas, a marcar, apilar y ordenar ladrillos que lleva sobre su abdomen. Corre kilómetros y kilómetros de un lado a otro con sus incómodos zapatos de seguridad y como no, trabaja todos los días incluso fines de semana. Llueva, truene, haga calor o frío extremo, nunca debe dejar sus quehaceres. Todos sus jefes se comportan igual: le exigen que dé lo máximo y siempre le están gritando y corrigiendo. La protesta no es una opción, le puede costar el puesto. Aunque no le importa demasiado, ha de trabajar en slips sudando a chorros o pasando frío, mientras tanto es observado por multitud de gente quienes de vez en cuando le insultan queriendo provocarle. Otras veces hace su labor con tanta precisión que es todo lo contrario, sólo recibe loas. Es por ello que David, teniendo en cuenta lo que se ve hoy día,  no se queja. Su trabajo le permite estar en unas condiciones físicas inmejorables, cobra puntualmente y tiene un buen seguro médico. Un domingo, su jornada laboral expiraba y vio como un niño lloraba detrás de una valla que lindaba con su zona de trabajo. David se dirigió hacia él y le entregó algo. El niño cambió su expresión instantáneamente, miró a su padre y le dijo: Beckham is the best, Dad!

jueves, 22 de enero de 2015

FINGER TRIBUTE

Sirva este mi espacio para compartir con vosotros unas reflexiones acerca de lo jodido que es hacerse mayor: cuando parece que nunca va a llegar va y llega.
Aceptas de buena gana llegar a los cuarenta. Te duele un poquito la espalda, se te ha caído el pelo, te ha salido tripita y tu actividad sexual se ciñe a momentos puntuales...etc. Paralelamente nuestro entornó más cercano, nuestros padres, hijos y hermanos, nos requieren. Está es otra señal. Sobre todo nuestros padres que son los que más nos ponen a prueba. Hemos vivido de ellos, les dijimos adiós y ahora llega el momento de devolverles todo lo que han hecho por nosotros. Su racionalidad está intacta, es terca pero sigue trabajando, sin embargo, nada en sus cuerpos funciona ya como antes. Vas de visita y sólo ves medicinas encima de la mesa. Las cosas comienzan a estar más sucias y desordenadas, las conversaciones son redundantes, señal de que la memoria comienza a resentirse y las manías se acentúan. Comienzan las visitas continuas al médico, a urgencias. Te haces usuario del hospital y de sus máquinas de café. Todo esto de manera repentina.
Hoy os toca a vosotras mis queridas hermanas por ello quería transmitirnos todo mi cariño y amor por que se lo que estáis sufriendo. Aceptar con actitud positiva todo lo que tenga que venir, por que a pesar de todo la vida vivida y la que queda por vivir, es maravillosa y como dice José Mujica ex presidente de Uruguay: la vida se te escapa minuto a minuto y no puedes ir al supermercado a comprar más. Luchen por ella y sobre todo denle contenido.

miércoles, 14 de enero de 2015

MIS ENIGMÁTICOS VECINOS

No soy un fisgón aunque siga a mi vecino. El Sr "X" es conocido por que su matrimonio hace aguas desde hace años. Altivo y antipático, nunca saluda en el portal. Muy conservador, siempre va presumiendo con su Audi, su Rolex y sus trajes de Armani. Su mujer, la Sra "Y", consumida, anulada y sin autoestima, va mirándose los zapatos avergonzándose de su vida conyugal.
Es fácil explicar el porqué de mi curiosidad por un asunto tan morboso: Los viernes por la tarde, "X" deja su casa conduciendo su Audi, entra en el polideportivo con una mochila, acto seguido sale sin ella y, como si nada, regresa de nuevo. Llama al timbre, ella le abre la puerta. Ambos sonríen. Se intuye que algo más sucede y así un fin de semana tras otro.
Uno de esos viernes di un paso más en mi investigación; ese día el Sr "X" no olvidó su mochila pero esta vez un individuo en un sedán lo estaba esperando. Montó apresuradamente y ambos desaparecieron entre los demás coches. El enigma se desveló cuando la puerta del polideportivo se volvió a abrir: la sombra del Sr "X" con las llaves del Audi en su mano, se disponía a pasar un nuevo y pasional fin de semana en el que la esposa ya no era esposa, sino amante y en el que "X", gracias a su hermano, dejaría de esconderse en el armario sin miedo a que su vecino fisgón averiguara su secreto.







jueves, 8 de enero de 2015

ONE DAY IN THE CAFE

Salgo satisfecho. El surf ha estado bien y tengo tiempo antes de volver a casa. Hace fresco y aún tengo escalofríos. Quiero un café ¡ya! ¿no hay ningún sitio donde pongan uno? Miro en Sultans y sólo veo la persiana. Más de lo mismo en Jails. Por suerte en Dukes se abre la puerta y allá me dirijo. Hay bastante gente y me va a tocar esperar. --Dos Gyn tónics y una coca cola-- se oye a lo lejos. ¿Me toca? Parece que no. --tres cortados, un te verde y un cola cao--. Ahora parece que si: ¿Perdona, me pones un cort...? Ni pa Dios. Me ofrece, eso si, la palma de su mano pidiéndome calma. -- bueno, ya me ha visto, en breve saboreare mi café. -- ¡un Margarita y tres cañas! Joder!, esos acaban de llegar. Me pongo nervioso e incómodo a la vez. ¡sácate dos cortados más Ralph! ¿Qué? Ahí pasan delante de mi rostro esos tres pequeños placeres. Mis miradas asesinas no tienen el menor efecto. Saco unas monedas y las dejo encima de la barra. Ralph las coge, se las lleva al bolsillo y me dice: toma, las vueltas.